El Ranchito Argentina: La residencia artística desde dentro

13 Jun 2017 Centro de Residencias Artísticas, El Ranchito. Programa de residencias internacionales Matadero Madrid - AECID
El Ranchito Argentina

Isabel Marcos, Agnès Pe, Luz Santos Rodero y Candela Sotos fueron las artistas españolas seleccionadas de la edición de El Ranchito Argentina. Las cuatro formaron parte de este programa de residencias interdisciplinares en el que diferentes agentes artísticos de Madrid conviven con creadores de otras ciudades y tienen la oportunidad de viajar a otros espacios de residencias de todo el mundo.

En esta ocasión el país invitado era Argentina, donde estuvieron todas desarrollando la segunda parte de su residencia que termina ahora en mayo. Culminan así una etapa que empezaron trabajando en Matadero junto a artistas argentinos, y cuyas experiencias pudieron verse en la exposición Darlo Todo. Justo antes de que terminen su estancia en Buenos Aires, hablamos con ellas por Skype, para que nos cuenten cómo han vivido el desarrollo de su trabajo en El Ranchito.

Isabel, Agnes, Luz y Candela

Isabel Marcos, Agnès Pe, Luz Santos y Candela Sotos durante su residencia en Buenos Aires.

 

Las residencias artísticas: una oportunidad para creadores

El Ranchito es un programa de residencias que brinda a artistas de todo el mundo el tiempo y el espacio necesario para poder desarrollar sus proyectos. En palabras de Agnès Pe, participar en El Ranchito fue esencial para “poder dedicarle tiempo a un proyecto que no tiene cabida en un sistema más utilitarista”. “Los programas de residencia son fórmulas que tenemos los artistas para poder trabajar”, añade Isabel Marcos, “son una oportunidad muy grande, pero también requieren un esfuerzo muy fuerte que puede ser muy duro“.

Por su parte, Luz Santos Rodero, destaca el interés de los artistas en este tipo de convocatorias “por la posibilidad de conocer nuevos espacios en los que desarrollar nuestro trabajo“. Candela Sotos, en cambio, nos explica que aunque “una puede trabajar sin la ayuda institucional, si tienes la tienes, también tienes recursos que puedes dedicar a tu trabajo”. Para ella, residencias como El Ranchito aportan una experiencia que se nota largo plazo: “La gente que conoces, el tiempo dedicado a tu proyecto… A la larga eso va a ser bagaje para desarrollar tus futuros proyectos, a nivel humano y a nivel profesional”.

 

Madrid – Buenos Aires: un viaje artístico de ida y vuelta

“Viajar con tu proyecto de Madrid a Buenos Aires implica un cambio emocionante”, cuenta Isabel Marcos. Ella se encuentra desarrollando ahora su trabajo en el centro bonaerense La Ira de Dios, y afirma que el viaje le ha dado perspectiva por “estar tantos kilómetros lejos de tu zona de confort y lo excitante que tiene estar deslocalizado”.

Como ella, Luz Santos también está trabajando en su proyecto en el mismo centro, y cuenta que el ambiente favorece a su investigación, “porque cuentas con un espacio que te permite desarrollar tu trabajo centrado en el contexto exacto en el que necesitabas hacerlo”.

Candela Sotos, por su parte, se encuentra en el centro de residencias URRA. Allí, lleva a cabo la segunda fase de una investigación que arrancó en Madrid. “Mi trabajo tenía dos fases y la segunda fase consistía en ir visitar sitios que ya había estado investigando”, cuenta. Estos sitios, estaban en Argentina.

También en URRA se encuentra Agnès Pe, donde sigue investigando sobre el fenómeno estético de los bazares chinos. “Quería establecer una comparativa que ha terminado siendo un trabajo complementario, porque ha ido evolucionando hacia un concepto plurinacional del fenómeno”, cuenta la artista. Para ella, “cuando vas a otro país es fácil hacerte expectativas con antelación, y cuando estás en el lugar tienes que dejarte sorprender por lo que te vas encontrando”.

 

El Rachito como espacio de diálogo artístico

Antes de irse a Buenos Aires, no obstante, estuvieron 10 semanas trabajando en Matadero y compartiendo espacio con cuatro artistas argentinos. De esta convivencia surgieron procesos que se abrieron al público general a través de una presentación pública de resultados que, en su caso, fue la exposición colectiva Darlo todo.

“Desde el principio hicimos piña e ingeniamos dinámicas de grupo muy fuertes trabajando juntos”, cuenta Isabel. Luz coincide con su compañera al señalar que “en Matadero la convivencia fue muy fuerte por el espacio compartido, pero también por el calado del modo de trabajo que teníamos”. Según Candela, esta convivencia “favorecía mucho la dinámica de trabajo y la energía para contagiarnos los unos a otros”. Para ella, lo más importante es “el hecho de trabajar todos a una y con los mismos plazos, colaborando entre nosotros y estableciendo vínculos emocionales”, de tal manera que “te complementas con el resto de artistas y eso te hace evolucionar”.

 

El Ranchito tiene como objetivos facilitar la creación de redes de colaboración, fomentar la producción artística mediante la oferta de residencias y fortalecer los vínculos entre creadores locales e internacionales. Por eso ahora, artistas españoles intercambian experiencias y conocimientos con artistas de Sudáfrica y Nigeria en una nueva edición, que además viene acompañada de la apertura de la convocatoria para El Ranchito Cuba, siguiente país invitado en este programa de residencias.

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