“Hay un gran interés por el documental en España y Documenta Madrid es la prueba”

18 May 2017 Arte y comunidad, Otras propuestas que nos interesan
Laura Herrero Garvin

Laura Herrero nació en Toledo y llegó a México en 2010 para especializar su carrera en el cine, su gran pasión. Desde entonces ha fundado La Sandía Digital, un Laboratorio de Cultura Audiovisual y codirigido el largo documental Son duros los días sin nada. Su Opera Prima, El Remolino, acaba de ganar el Premio al Mejor Largometraje de la Competición Nacional de DocumentaMadrid 2017. Hablamos con ella sobre su estancia en XIV Festival Internacional de Documentales de Madrid y sobre la situación del documental en España.

 
¿Cómo ha sido tu experiencia en DocumentaMadrid?

No había estado antes en DocumentaMadrid y la verdad es que ha sido muy especial. Yo rodé esta película en México y se ha movido mucho por festivales pero nunca habíamos estado tan cerca de mi casa. Entonces tuve la oportunidad de traer a mi familia, a mis amigos de toda la vida para que lo vieran… Y eso hace que lo vivas todo de otro modo.

Además, Documenta me ha sorprendido mucho. He dedicado varios días al festival, prácticamente lo he vivido entero y la experiencia ha sido más que positiva. He visto grandes títulos, el nivel de la programación estaba muy alto… y en parte por eso ha sido ganar en este festival ha sido un mayor honor que en cualquier otro. Porque me quedé maravillada con la programación y ganar estaba tremendamente difícil.

 

Aunque hayas rodado en México, ahora que has vivido en primera persona el ambiente de DocumentaMadrid, has tenido un contacto con esta industria. ¿Cómo ves el cine documental en España?

Yo creo que aquí hay un enorme interés por parte del espectador y que esto es esencial. Cuando hay un público que le interesa, que va a coloquios y participa en festivales, que le apetece reflexionar sobre nuevos mundos y horizontes… significa que hay gente dispuesta a descubrir otras miradas.

En este sentido el público de DocumentaMadrid estaba muy atento y tenía una actitud tremendamente proactiva. Festivales como este son muy importantes en este sentido, nos hacen ver esto y llegar a gente que no podíamos llegar.  Porque al final.. eso es el cine documental, ¿no? Una oportunidad para transportarte a lugares, realidades y vidas que de otra forma sería muy difícil conocer.

 

En este sentido también ocurre que muchos títulos se mueven muy bien en circuitos de festivales pero se quedan a las puertas de un estreno comercial en salas. ¿Por qué crees que ocurre esto?

Es muy complicado llegar a las salas porque estas están más preocupadas de propiciar consumo, que de educar. No me gusta que se diga que el cine documental es elitista porque realmente no creo en ningún tipo de cine elitista, creo en el cine que sale de las vísceras y el corazón de cada realizador. Creo que a muchos públicos les gustaría ver el cine que se vio en DocumentaMadrid pero no hay un tejido de industria que lo respalde. Que muestre grietas en el sistema de lo que conocemos y nos enseñe nuevas perspectivas del mundo.

 

En tu anterior trabajo Son duros los días sin nada se ve claramente el retrato de personajes en geografías, ambientes y entornos muy difíciles. Es  algo que se repite en El Remolino. ¿Qué descubres antes, el espacio o los personajes que lo habitan?

Son duros los días sin nada fue el punto de partida para encontrar El Remolino. Y sí, el acercamiento principal fue captar la mirada humana en un espacio que sufría una catástrofe natural. Pero para mí, los personajes siempre van primero. Las personas son las que me atrapan y en El Remolino el reto era la capacidad de adaptación que tenían esos personajes en un entorno así. Me fascinó el lugar, la luz y el paisaje, pero sobre todo fueron las miradas de Esther y de Pedro, las charlas con don Edelio… eso fue lo que me atrapó.

Cartel_El_Remolino_2017

 

¿Cómo pasas de Son duros los días sin nada a El Remolino?

Todo empezó en el rodaje de Son duros los días sin nada. El trabajo trataba del papel de las mujeres en zonas de desastre natural y el proceso de reconstrucción del tejido social en estos ámbitos. Un día, estábamos grabando un amanecer y pregunté cuál era la zona de México que más se inundaba. Me dijeron qué zona era y me llevaron allí. Cuando conocí a la comunidad y hablé con ellos… me quedé absolutamente fascinada.

 

El Remolino te ha llevado casi año y medio de rodaje. ¿Cómo ha sido convivir con una comunidad así?

Fue algo muy bonito irnos dando cuenta de que la peli se iba haciendo con sus propios ritmos. Por ejemplo, la inundación nos daba mucho miedo a nivel de producción, pero para ellos no era una época de catástrofes sino un momento más del ciclo anual. Un momento de reflexión. Observándoles aprendimos a adaptarnos a lo que estaba pasando en la comunidad.

También pasé por multitud aprendizajes internos. Convivir con Esther y con Pedro ha sido increíble porque son personas fuertes que están luchando por lo que creen en un ambiente muy duro.

 

El premio a Mejor Largometraje de la sección nacional de DocumentaMadrid está dotado con 10.000€. ¿En qué lo vas a invertir? ¿Te va a ayudar en tu próximo proyecto, La Mami?

Pues tengo que hablar con los productores porque para mí es esencial ahora preguntarles a los protagonistas de El Remolino cómo están y qué necesitan. Creo que tengo que invertir en ellos y ayudarles en lo que necesiten. Quizás pagarle una operación de pecho a Pedro, que es su gran sueño. Quizás ayudar a Esther en su tienda… ver qué necesitan. Y la parte que me quede a mí pues dedicarme a ganar tiempo, para poder trabajar el guión de mi próximo proyecto, La Mami.

 

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