TERESA MARGOLLES, PREMIO ARTES MUNDI 5

18 Dic 2012 Arte y comunidad, Artistas de/en Madrid

Teresa Margolles ha sido premiada con el  Artes Mundi 5 de entre una lista de siete artistas seleccionados por un panel de comisarios y directores internacionales. El premio, de 40000 libras, que fue anunciado el 29 de noviembre en el National Museum Cardiff, es el más importante  dedicado a las artes en el Reino Unido, y uno de los más significativos a nivel mundial. El jurado del premio valoró el trabajo de todos los artistas, pero les impactó especialmente “el poder visceral y la urgencia así como la sofisticación de su trabajo  a la hora de confrontar la tragedia humana”.

Y es que todo el discurso artístico de Teresa Margolles gira en torno a la violencia y el dolor. Se ocupa de lo que ella misma define como “la vida del cadáver”. Y su obra, en efecto, involucra cadáveres, aunque cada vez lo haga de un modo más sutil.

En su última visita a Madrid en octubre de 2012, montó Las llaves de la ciudad en Matadero Madrid como parte de la segunda edición de SISMO.  Su propuesta consistió en invitar a Antonio Hernández Camacho a contar historias sobre Ciudad Juárez, donde había vivido y trabajado durante cuatro décadas haciendo a una velocidad de vértigo llaves de recuerdo para los visitantes. Cuando la violencia expulsó a los turistas y luego a los comerciantes, dejó de ganarse la vida. Antonio Hernández habló de todo eso a un público que se sentaba a sus pies, como si fuese un cuentacuentos. Al finalizar grababa una llave con la palabra que cada asistente le sugería y Teresa las colgaba de una gran cuerda que cruzaba la habitación. Sin pretenderlo, el arte se pasó a la acera de la vida. “Con el dinero que ganó, Antonio volvió a invertirlo en material y ha sido el primero en reabrir el puesto en la avenida de Juárez para demostrar que las calles son nuestras, no de ellos”.

Matadero Madrid espera de nuevo la visita de la artista en 2014, donde intervendrá en Abierto x Obras, al mismo tiempo que se organiza una exposición sobre su trayectoria artística.

Desde que en 1990 Teresa Margolles funda junto a otros miembros el grupo SEMEFO (Servicio Médico Forense), la morgue y las salas de autopsia se convierten en su principal lugar de trabajo, pero se centra en la investigación no tanto de la muerte como de las implicaciones socio-culturales que manifiestan los cuerpos sin vida de una sociedad tan marcada por la violencia y las desigualdades económicas como el México actual. Durante años, la mexicana ha sondeado en sus fotografías, objetos, vídeos o instalaciones los retazos de memoria, condición social y experiencias vividas por cadáveres anónimos.

Su obra debe ser vista como una reflexión larga e ininterrumpida sobre la materialidad de la muerte. “Aquí vamos a lo singular, no a lo general”, dice la artista, “no vamos a hablar de cifras sino de la importancia de un solo muerto, del vacío que deja un solo asesinato […], de la tragedia que esto representa”

Atrás quedan las piezas más desafiantes y estremecedoras, como Entierro (1999): una escultura sarcásticamente minimal que consiste en un pulcro bloque de cemento blanco que acoge en su interior los restos de un aborto involuntario, o Lengua (2000), en la que la artista literalmente nos muestra la lengua, con piercing y todo, de un joven cantante de punk asesinado (que, nos dice la artista: “sigue hablando más allá de la muerte”).

 

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